Humedales

Humedales en antiguos huecos mineros

Humedal de interior, paraje de “El Gabacho” Monforte del Cid

Humedal de interior, paraje de
“El Gabacho” Monforte del Cid

Cuando alguien escucha la palabra humedal en el levante alicantino, siempre le viene a la mente la imagen de los archiconocidos Hondo de Elche, salinas de la Mata y Torrevieja, etc. Pero también se dan otros muchos humedales, no tan grandes ni tan conocidos, pero poseedores de una gran riqueza biológica y de una peculiar belleza paisajística; estos son, los numerosos pequeños humedales de interior, repartidos la gran mayoría de ellos a lo largo de la cuenca media del Vinalopó.
La singularidad principal de estas charcas, es que se ubican en el fondo de antiguas explotaciones mineras de extracción de arcillas, muy numerosas en el Vinalopó Medio en general y en el entorno del municipio monfortino, en particular.
La evolución de estas charcas se inicia con el abandono de las tareas de extracción, quedando un gran hueco de un característico color rojizo, en el lugar en que hubo una intensa actividad extractiva. Los materiales que forman el vaso de esta gran oquedad tienen características impermeables, peculiaridad que hace que se vaya reteniendo las aguas de los periodos lluviosos que acontecen en la zona.
Debido la citada impermeabilidad, el agua caída de la lluvia se ve atrapada dentro de una cuenca endorreica, la cual tiene la singularidad de conducir las aguas hasta el punto más deprimido de la explotación minera, y no como ocurriría en una cuenca abierta, donde las aguas van a cauces más importantes, llegando más tarde al mar.
Por lo que, si los periodos de evaporación no son muy severos, se puede ir acumulando agua en el fondo de la explotación minera. Esta acumulación va transformando el paisaje puramente antropizado en un lugar de unas características más propias de un auténtico humedal, debido a que con el paso del tiempo, la vegetación y la avifauna van colonizándolo y convierten lo que era el resto de una actividad humana, en un entorno con claros valores biológicos.
En su conjunto, estos enclaves poseen la belleza de ser un área antrópica restaurada lentamente por la naturaleza, en los cuales se puede encontrar el espectáculo del agua, tan escasa en esta región, y un frágil ecosistema en miniatura, idéntico al de cualquier humedal de mayor tamaño del sudeste alicantino.

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